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TEMA: ALIMENTOS FUNCIONALES QUE AYUDEN A REDUCIR
PROBLEMAS DE OBESIDAD EN ADULTOS
Picó, Oliver, Priego, Sánchez, & Palou, mencionan sobre los alimentos funcionales:
Alvídrez-Morales, González-Martínez, & Jiménez-Salas, hablan sobre los alimentos funcionales:
Las tendencias mundiales de la alimentación en los últimos años indican un interés
acentuado de los consumidores hacia ciertos alimentos, que además del valor nutritivo
aporten beneficios a las funciones fisiológicas del organismo humano. Estas variaciones en
los patrones de alimentación generaron una nueva área de desarrollo en las ciencias de los
alimentos y de la nutrición que corresponde a la de los alimentos funcionales. Aunque la
relación entre la dieta y la salud fue reconocida por la medicina china hacia el año 1,000 a.
de C. y con la frase "deja que la alimentación sea tu medicina y que la medicina sea tu
alimentación", propuesta por Hipócrates hace casi 2,500 años, actualmente existe una
renovada atención en este campo. En este trabajo se analizan el concepto actual de
alimentos funcionales, se proporcionan algunos ejemplos de los mismos y se proponen las
acciones a seguir en este campo, (2002, 1).
Sarmiento Rubiano, hace mención de los alimentos funcionales como una nueva alternativa de alimentación:
Consumir alimentos que, además de proveer una nutrición básica, puedan ayudar en la
curación y prevención de algunas enfermedades es uno de los aspectos innovadores que en
materia de alimentación nos ofrece el siglo XXI. Resulta casi familiar encontrar actualmente
en los supermercados de muchos países del mundo, alimentos que reducen el colesterol,
ayudan a disminuir el peso corporal, evitan la osteoporosis, regulan la tensión arterial, o
inclusive caramelos que evitan la caries dental. Los alimentos funcionales nacen en parte,
como una respuesta al incremento de ciertas enfermedades relacionadas con el estilo de
vida moderno y se han convertido en una importante alternativa para mejorar la nutrición
y la salud pública. El desarrollo tecnológico y los avances científicos han permitido esclarecer
los efectos beneficiosos para la salud generados por el consumo de algunos alimentos o
componentes alimenticios, generando expectativas para una mejor calidad de vida. El
consecuente crecimiento en la producción, mercado y consumo de los alimentos
funcionales crea nuevas alternativas económicas y empresariales, que para muchos países
pueden constituir además de la generación de divisas, una excelente alternativa en la lucha
por mejorar la nutrición y salud de sus gentes, (2006, 16)
Silveira Rodríguez, Monereo Megías, & Molina Baena, nos hablan de los alimentos funcionales para
una nutrición óptima:
El concepto de alimento funcional, aún no consensuado científicamente, surge en el seno
de la Nutrición Óptima, encaminada a modificar aspectos genéticos y fisiológicos y a la
prevención y tratamiento de enfermedades, más allá de la mera cobertura de las
necesidades de nutrientes. Bajo la perspectiva de la Unión Europea, pueden ser tanto
alimentos naturales como procesados industrialmente. Los alimentos funcionales más
relevantes y sobre los que recae la más sólida evidencia científica son los probióticos,
microorganismos vivos representados fundamentalmente por los derivados lácteos
fermentados. Los prebióticos, como los fructanos tipo inulina, son el sustrato trófico de los
probióticos y potenciales selectores de la flora colónica. La asociación de un prebiótico y un
probiótico se denomina simbiótico. Se conocen innumerables sustancias con actividad
funcional: fibra soluble e insoluble, fitosteroles, fitoestrógenos, ácidos grasos
monoinsaturados y poliinsaturados, derivados fenólicos, vitaminas y otros fitoquímicos. Los
alimentos funcionales ejercen su actividad en múltiples sistemas, especialmente el
gastrointestinal, cardiovascular e inmunológico. Se comportan como potenciadores del
desarrollo y la diferenciación, moduladores del metabolismo de nutrientes, la expresión
génica, el estrés oxidativo y la esfera psíquica. La construcción de alegaciones sanitarias
dirigidas al consumidor debe cimentarse en el conocimiento científico y la regulación legal.
Es preciso encontrar biomarcadores eficientes del efecto biológico, analizar las posibles
interacciones y realizar estudios válidos en humanos. El objetivo prioritario, sin embargo,
debe ser la dieta en su conjunto. Emerge así el futuro reto de una dieta funcional, (2003,
317).
Valencia García, Román Morales, & Cardona Sánchez, nos hablan del calcio en el desarrollo de los
alimentos funcionales:
Hábitos inadecuados en el consumo de alimentos que contienen calcio hace que se
presenten desbalances en la dieta, que conducen a la aparición de trastornos en la salud,
entre ellos, la osteoporosis. El calcio es un elemento vital para el organismo y la existencia
de este en el organismo depende exclusivamente del consumo en la dieta. La sensibilización
en los consumidores frente a los problemas de salud ha llevado a las empresas a
desarrollar alimentos adicionados con calcio, que hagan parte de la rutina de la
alimentación, innovando productos o mejorando los existentes con mayor valor
agregado. Para estos desarrollos es importante conocer algunos parámetros que son
tratados en este artículo, (2011, 104).
Bibliografía
Picó, C., Oliver, P., Priego, T., Sánchez, J., & Palou, A. (2006). Alimentos funcionales y obesidad:
estrategias, eficacia y seguridad. Revista Española Obesidad, 4(3), 156-174.
Alvídrez-Morales, A., González-Martínez, B., & Jiménez-Salas, Z. (2002). TENDENCIAS EN LA
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: ALIMENTOS FUNCIONALES. REVISTA SALUD PÚBLICA
NUTRICIÓN, 3(3), 1-6.
SARMIENTO RUBIANO, L. (2006). Alimentos funcionales,una nueva alternativa de alimentación.
Revista ORINOQUIA, 10(1), 16-23.
Silveira Rodríguez, M., Monereo Megías, S., & Molina Baena, B. (2003). ALIMENTOS FUNCIONALES Y NUTRICIÓN ÓPTIMA. ¿CERCA O LEJOS? Revista Española Salud Pública, 77(3), 317-331.
Valencia García, F., Román Morales, M., & Cardona Sánchez, D. (2011). El calcio en el desarrollo de alimentos funcionales. REVISTA LASALLISTA DE INVESTIGACIÓN, 8(11), 104-116
PROBLEMAS DE OBESIDAD EN ADULTOS
Picó, Oliver, Priego, Sánchez, & Palou, mencionan sobre los alimentos funcionales:
El incremento en la incidencia de la obesidad y sus complicaciones médicas asociadas está
creando una presión enorme por parte de los consumidores y supone una oportunidad
única para la industria alimentaria de desarrollar alimentos funcionales que ayuden a la
prevención y/o al tratamiento de estas patologías. La base del desarrollo de alimentos
funcionales para el control del peso corporal debe ser el conocimiento del sistema de
regulación del peso corporal, incluidos los genes clave implicados en el balance energético,
sus interacciones, y los efectos potenciales de los nutrientes o componentes de los
alimentos sobre la regulación génica, considerando también las variaciones
interindividuales basadas en particularidades genéticas y adquiridas en la respuesta del
organismo a los nutrientes. En líneas generales, se pueden definir las siguientes estrategias
principales para el diseño de alimentos funcionales para el control del peso corporal: i)
inhibición de la ingesta, bloqueando señales orexigénicas o potenciando señales
anorexigénicas, o limitando la biodisponibilidad de nutrientes; ii) descenso en el contenido
calórico de los alimentos, sustituyendo azúcares o grasas por sustancias con un menor
contenido calórico o menos digeribles; iii) estimulación del gasto energético (termogénesis);
y iv) regulación de la distribución de nutrientes entre tejidos, desfavoreciendo la deposición
de grasa. Los alimentos funcionales para el control de la obesidad pueden incluir también
alimentos que afecten a la homeostasis de la glucosa-insulina y mejoren los factores de
riesgo para enfermedades colaterales, tales como la diabetes y/o la enfermedad
cardiovascular. El uso de combinaciones apropiadas de nutrientes que afecten a diferentes
procesos podría ser una estrategia indicada para hacer frente al control de la obesidad,
(2006, 156).
Las tendencias mundiales de la alimentación en los últimos años indican un interés
acentuado de los consumidores hacia ciertos alimentos, que además del valor nutritivo
aporten beneficios a las funciones fisiológicas del organismo humano. Estas variaciones en
los patrones de alimentación generaron una nueva área de desarrollo en las ciencias de los
alimentos y de la nutrición que corresponde a la de los alimentos funcionales. Aunque la
relación entre la dieta y la salud fue reconocida por la medicina china hacia el año 1,000 a.
de C. y con la frase "deja que la alimentación sea tu medicina y que la medicina sea tu
alimentación", propuesta por Hipócrates hace casi 2,500 años, actualmente existe una
renovada atención en este campo. En este trabajo se analizan el concepto actual de
alimentos funcionales, se proporcionan algunos ejemplos de los mismos y se proponen las
acciones a seguir en este campo, (2002, 1).
Sarmiento Rubiano, hace mención de los alimentos funcionales como una nueva alternativa de alimentación:
Consumir alimentos que, además de proveer una nutrición básica, puedan ayudar en la
curación y prevención de algunas enfermedades es uno de los aspectos innovadores que en
materia de alimentación nos ofrece el siglo XXI. Resulta casi familiar encontrar actualmente
en los supermercados de muchos países del mundo, alimentos que reducen el colesterol,
ayudan a disminuir el peso corporal, evitan la osteoporosis, regulan la tensión arterial, o
inclusive caramelos que evitan la caries dental. Los alimentos funcionales nacen en parte,
como una respuesta al incremento de ciertas enfermedades relacionadas con el estilo de
vida moderno y se han convertido en una importante alternativa para mejorar la nutrición
y la salud pública. El desarrollo tecnológico y los avances científicos han permitido esclarecer
los efectos beneficiosos para la salud generados por el consumo de algunos alimentos o
componentes alimenticios, generando expectativas para una mejor calidad de vida. El
consecuente crecimiento en la producción, mercado y consumo de los alimentos
funcionales crea nuevas alternativas económicas y empresariales, que para muchos países
pueden constituir además de la generación de divisas, una excelente alternativa en la lucha
por mejorar la nutrición y salud de sus gentes, (2006, 16)
Silveira Rodríguez, Monereo Megías, & Molina Baena, nos hablan de los alimentos funcionales para
una nutrición óptima:
El concepto de alimento funcional, aún no consensuado científicamente, surge en el seno
de la Nutrición Óptima, encaminada a modificar aspectos genéticos y fisiológicos y a la
prevención y tratamiento de enfermedades, más allá de la mera cobertura de las
necesidades de nutrientes. Bajo la perspectiva de la Unión Europea, pueden ser tanto
alimentos naturales como procesados industrialmente. Los alimentos funcionales más
relevantes y sobre los que recae la más sólida evidencia científica son los probióticos,
microorganismos vivos representados fundamentalmente por los derivados lácteos
fermentados. Los prebióticos, como los fructanos tipo inulina, son el sustrato trófico de los
probióticos y potenciales selectores de la flora colónica. La asociación de un prebiótico y un
probiótico se denomina simbiótico. Se conocen innumerables sustancias con actividad
funcional: fibra soluble e insoluble, fitosteroles, fitoestrógenos, ácidos grasos
monoinsaturados y poliinsaturados, derivados fenólicos, vitaminas y otros fitoquímicos. Los
alimentos funcionales ejercen su actividad en múltiples sistemas, especialmente el
gastrointestinal, cardiovascular e inmunológico. Se comportan como potenciadores del
desarrollo y la diferenciación, moduladores del metabolismo de nutrientes, la expresión
génica, el estrés oxidativo y la esfera psíquica. La construcción de alegaciones sanitarias
dirigidas al consumidor debe cimentarse en el conocimiento científico y la regulación legal.
Es preciso encontrar biomarcadores eficientes del efecto biológico, analizar las posibles
interacciones y realizar estudios válidos en humanos. El objetivo prioritario, sin embargo,
debe ser la dieta en su conjunto. Emerge así el futuro reto de una dieta funcional, (2003,
317).
Valencia García, Román Morales, & Cardona Sánchez, nos hablan del calcio en el desarrollo de los
alimentos funcionales:
Hábitos inadecuados en el consumo de alimentos que contienen calcio hace que se
presenten desbalances en la dieta, que conducen a la aparición de trastornos en la salud,
entre ellos, la osteoporosis. El calcio es un elemento vital para el organismo y la existencia
de este en el organismo depende exclusivamente del consumo en la dieta. La sensibilización
en los consumidores frente a los problemas de salud ha llevado a las empresas a
desarrollar alimentos adicionados con calcio, que hagan parte de la rutina de la
alimentación, innovando productos o mejorando los existentes con mayor valor
agregado. Para estos desarrollos es importante conocer algunos parámetros que son
tratados en este artículo, (2011, 104).
Bibliografía
Picó, C., Oliver, P., Priego, T., Sánchez, J., & Palou, A. (2006). Alimentos funcionales y obesidad:
estrategias, eficacia y seguridad. Revista Española Obesidad, 4(3), 156-174.
Alvídrez-Morales, A., González-Martínez, B., & Jiménez-Salas, Z. (2002). TENDENCIAS EN LA
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: ALIMENTOS FUNCIONALES. REVISTA SALUD PÚBLICA
NUTRICIÓN, 3(3), 1-6.
SARMIENTO RUBIANO, L. (2006). Alimentos funcionales,una nueva alternativa de alimentación.
Revista ORINOQUIA, 10(1), 16-23.
Silveira Rodríguez, M., Monereo Megías, S., & Molina Baena, B. (2003). ALIMENTOS FUNCIONALES Y NUTRICIÓN ÓPTIMA. ¿CERCA O LEJOS? Revista Española Salud Pública, 77(3), 317-331.
Valencia García, F., Román Morales, M., & Cardona Sánchez, D. (2011). El calcio en el desarrollo de alimentos funcionales. REVISTA LASALLISTA DE INVESTIGACIÓN, 8(11), 104-116

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