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TEMA: ALIMENTOS  FUNCIONALES  QUE  AYUDEN  A REDUCIR 
PROBLEMAS DE OBESIDAD EN ADULTOS

Picó, Oliver, Priego, Sánchez, & Palou, mencionan sobre los alimentos funcionales: 
El incremento en la incidencia de la obesidad y sus complicaciones médicas asociadas está 
creando  una  presión  enorme  por  parte  de  los  consumidores  y  supone  una  oportunidad 
única  para  la  industria  alimentaria  de  desarrollar  alimentos  funcionales  que ayuden  a  la 
prevención  y/o  al  tratamiento  de  estas  patologías.  La  base  del  desarrollo  de  alimentos 
funcionales  para  el  control  del  peso  corporal  debe  ser  el  conocimiento  del  sistema  de 
regulación del peso corporal, incluidos los genes clave implicados en el balance energético, 
sus  interacciones,  y  los  efectos  potenciales  de  los  nutrientes  o  componentes  de  los 
alimentos  sobre  la  regulación  génica,  considerando  también  las  variaciones 
interindividuales  basadas  en  particularidades  genéticas  y  adquiridas  en  la  respuesta  del 
organismo a los nutrientes. En líneas generales, se pueden definir las siguientes estrategias 
principales  para  el  diseño  de  alimentos  funcionales  para  el  control  del  peso  corporal:  i) 
inhibición  de  la  ingesta,  bloqueando  señales  orexigénicas  o  potenciando  señales 
anorexigénicas, o limitando la biodisponibilidad de nutrientes; ii) descenso en el contenido 
calórico  de  los  alimentos,  sustituyendo  azúcares  o  grasas  por  sustancias  con  un  menor 
contenido calórico o menos digeribles; iii) estimulación del gasto energético (termogénesis); 
y iv) regulación de la distribución de nutrientes entre tejidos, desfavoreciendo la deposición 
de grasa. Los alimentos  funcionales para el control de la obesidad pueden incluir también 
alimentos  que  afecten  a  la  homeostasis  de  la  glucosa-insulina  y mejoren  los  factores de 
riesgo  para  enfermedades  colaterales,  tales  como  la  diabetes  y/o  la  enfermedad 
cardiovascular. El uso de combinaciones apropiadas de nutrientes que afecten a diferentes 
procesos  podría  ser  una estrategia  indicada  para  hacer  frente  al  control  de  la  obesidad, 
(2006, 156).

Alvídrez-Morales, González-Martínez, & Jiménez-Salas, hablan sobre los alimentos funcionales:
Las  tendencias  mundiales  de  la  alimentación  en  los  últimos  años  indican  un  interés 
acentuado  de  los  consumidores  hacia  ciertos  alimentos,  que  además  del  valor  nutritivo 
aporten beneficios a las funciones fisiológicas del organismo humano. Estas variaciones en 
los patrones de alimentación generaron una nueva área de desarrollo en las ciencias de los 
alimentos y de la nutrición que corresponde a la de  los  alimentos funcionales. Aunque la 
relación entre la dieta y la salud fue reconocida por la medicina china hacia el año 1,000 a. 
de  C.  y  con  la  frase  "deja que  la  alimentación  sea  tu  medicina  y  que  la medicina  sea  tu 
alimentación",  propuesta  por  Hipócrates  hace  casi  2,500  años,  actualmente  existe  una 
renovada  atención  en  este  campo.  En  este  trabajo  se  analizan  el  concepto  actual  de 
alimentos funcionales, se proporcionan algunos ejemplos de los mismos y se proponen las 
acciones a seguir en este campo, (2002, 1).

Sarmiento  Rubiano,  hace  mención  de  los  alimentos  funcionales  como  una  nueva  alternativa  de alimentación:
Consumir  alimentos  que,  además  de  proveer  una  nutrición  básica,  puedan  ayudar  en  la 
curación y prevención de algunas enfermedades es uno de los aspectos innovadores que en 
materia de alimentación nos ofrece el siglo XXI. Resulta casi familiar encontrar actualmente 
en los  supermercados de muchos países  del mundo, alimentos que reducen el colesterol, 
ayudan  a disminuir el peso corporal, evitan la osteoporosis,  regulan la tensión arterial, o 
inclusive caramelos que  evitan la caries dental.  Los alimentos funcionales nacen  en parte, 
como una respuesta al incremento de ciertas  enfermedades relacionadas con el estilo de 
vida moderno y se han convertido en una importante alternativa para mejorar la nutrición 
y la salud  pública.  El desarrollo tecnológico y los avances científicos han permitido esclarecer 
los efectos beneficiosos para  la  salud generados por  el consumo de algunos alimentos  o 
componentes  alimenticios,  generando  expectativas  para  una  mejor  calidad  de  vida.  El 
consecuente  crecimiento  en  la  producción,  mercado  y  consumo  de  los  alimentos 
funcionales crea nuevas alternativas económicas y empresariales, que para muchos países 
pueden constituir además de la generación de divisas, una excelente alternativa en la lucha 
por mejorar la nutrición y salud de sus gentes, (2006, 16)

Silveira Rodríguez, Monereo Megías, & Molina Baena, nos hablan de los alimentos funcionales para 
una nutrición óptima:
El concepto de alimento funcional, aún no consensuado científicamente, surge en el seno 
de  la  Nutrición  Óptima,  encaminada  a  modificar  aspectos  genéticos  y  fisiológicos  y  a  la 
prevención  y  tratamiento  de  enfermedades,  más  allá  de  la  mera  cobertura  de  las 
necesidades  de  nutrientes.  Bajo  la  perspectiva  de  la  Unión  Europea,  pueden  ser  tanto 
alimentos  naturales  como  procesados  industrialmente.  Los  alimentos  funcionales  más 
relevantes  y  sobre  los  que  recae  la  más  sólida  evidencia  científica  son  los  probióticos,
microorganismos  vivos  representados  fundamentalmente  por  los  derivados  lácteos 
fermentados. Los prebióticos, como los fructanos tipo inulina, son  el sustrato trófico de los 
probióticos y potenciales selectores de la flora colónica. La asociación de un prebiótico y un 
probiótico  se  denomina  simbiótico.  Se  conocen  innumerables  sustancias  con  actividad 
funcional:  fibra  soluble  e  insoluble,  fitosteroles,  fitoestrógenos,  ácidos  grasos 
monoinsaturados y poliinsaturados, derivados fenólicos, vitaminas y otros fitoquímicos. Los 
alimentos  funcionales  ejercen  su  actividad  en  múltiples  sistemas,  especialmente  el 
gastrointestinal,  cardiovascular  e  inmunológico.  Se  comportan  como  potenciadores  del 
desarrollo  y  la  diferenciación,  moduladores  del  metabolismo  de  nutrientes,  la  expresión 
génica,  el  estrés  oxidativo  y  la  esfera  psíquica.  La  construcción  de  alegaciones  sanitarias 
dirigidas al consumidor debe cimentarse en el conocimiento científico y la regulación legal. 
Es  preciso  encontrar  biomarcadores  eficientes  del  efecto  biológico,  analizar  las  posibles 
interacciones y realizar estudios válidos  en humanos. El objetivo prioritario, sin embargo, 
debe ser la dieta en  su conjunto. Emerge así el futuro reto de una dieta funcional, (2003, 
317).

Valencia García, Román Morales, & Cardona Sánchez, nos hablan del calcio en el desarrollo  de los 
alimentos funcionales:
Hábitos inadecuados  en el consumo de alimentos  que contienen calcio hace que se 
presenten desbalances en la dieta,  que conducen a la aparición de  trastornos en la salud,
entre ellos, la osteoporosis. El calcio es un elemento vital para el organismo y la existencia 
de este en el organismo depende exclusivamente del consumo en la dieta. La sensibilización 
en  los  consumidores  frente  a  los  problemas  de  salud  ha   llevado   a   las   empresas   a 
desarrollar   alimentos  adicionados  con  calcio,  que  hagan  parte  de  la  rutina  de  la 
alimentación,  innovando  productos  o  mejorando   los   existentes  con   mayor   valor 
agregado.  Para  estos  desarrollos  es  importante  conocer  algunos  parámetros  que  son 
tratados en este artículo, (2011, 104).

Bibliografía
Picó, C., Oliver, P., Priego, T., Sánchez, J., & Palou, A. (2006). Alimentos funcionales y obesidad: 
estrategias, eficacia y seguridad. Revista Española Obesidad, 4(3), 156-174.

Alvídrez-Morales, A., González-Martínez, B., & Jiménez-Salas, Z. (2002). TENDENCIAS EN LA 
PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS: ALIMENTOS FUNCIONALES. REVISTA SALUD PÚBLICA 
NUTRICIÓN, 3(3), 1-6.

SARMIENTO RUBIANO, L. (2006). Alimentos funcionales,una nueva alternativa de alimentación. 
Revista ORINOQUIA, 10(1), 16-23.

Silveira Rodríguez, M., Monereo Megías, S., & Molina Baena, B. (2003). ALIMENTOS FUNCIONALES Y NUTRICIÓN ÓPTIMA. ¿CERCA O LEJOS? Revista Española Salud Pública, 77(3), 317-331.

Valencia García, F., Román Morales, M., & Cardona Sánchez, D. (2011). El calcio en el desarrollo de alimentos funcionales. REVISTA LASALLISTA DE INVESTIGACIÓN, 8(11), 104-116

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